martes 9 de febrero de 2010

otros apuntes más para la historia del agua


¿Vio a la derecha del puente, mirando al lago, todo ese pastizal? - me dice el tipo - cuando yo era chico ahí había siete metros hasta el fondo. Y el agua era azul. Ibamos a pescar ahí. Se fue tapando el lago.
- Encima ahora que no hay agua, querían autorizar a cualquiera a que saque áridos, que se lleve arena. Pero los ecologistas no quisieron - tercia la mujer.
- Si lo que hace falta es que se profundize - insiste él.

El dique y embalse San Roque son los más viejos de la Argentina y uno de los más viejos de Sudamerica, de fines del XIX. Aguas arriba de Córdoba, opera como modesta hidroeléctrica y vital reservorio de agua para la ciudad. Bialet Masee, el emprendedor que abogó por su construcción y Casaffoust, el ingeniero que lo dirigió, dejaron la vida en ello. En una ocasión hubo una estampida de gente porque llegó el rumor de que el dique se había roto y una ola gigante amenazaba la ciudad. Un falso ingeniero enviado desde Buenos Aires - le dieron el título por decreto - denunció grietas que luego no fueron encontradas. Igual se celebró un millonario contrato por reparaciones. Bialet Masse y Casaffoust fueron presos, luego se descubrió que las grietas eran falsas, el gobernador canceló los trabajos... pero continuó demandando a los presos. Aclarar todo llevó un tiempo.
Al final todos los juicios le costaron a la provincia 200.000 pesos, cuando todo el dique había costado 800.000. En los cuarenta al fin el dique tuvo que ser remplazado por otro más moderno. Un gobernador radicheta, de los pocos en eludir la fama de inoperantes que acumulan los radicales, Sabattini, cuyo lema era "caminos en el norte, diques en el sur y escuelas en todas partes" ordenó la construcción del dique actual. El viejo, el de Bialet Masse, está tapado por el agua a ciento cincuenta metros del moderno cierre.


Pero el lago dejó de ser azul y pasó a verde no por la arena acumulada - algo de inerte sí se sedimenta allí, sin duda, es inevitable - sino porque Carlos Paz creció a 70.000 habitantes y en época estival sube a 400.000. El segundo destino turístico de la Argentina. Remontando el río San Antonio, principal tributario, se ven balnearios pletóricos de gente hasta Arredondo, Icho Cruz, Cuesta Blanca, hasta Copina montaña arriba. Toda esa gente para en los alrededores y sus detritos y deshechos aportan cuantioso fósforo y nitratos al lago. El proceso se llama eutrofización y es un enriqueciento exagerado de nutrientes en agua que produce tejido vivo - cianobacterias, algas, etc...- en forma monstruosa.
¿solución? la principal es muy sencilla: tratamiento biológico completo a las aguas cloacales de Carlos Paz, principal inyección de los nutrientes. ¿probabilidades de concreción?... se aceptan apuestas.

sábado 6 de febrero de 2010

Antes que llegue el proximo meteorito

Pero eso sí, desde que Clausius entendió el significado último del teorema de Carnot y pudo encaminarnos al conocimiento de la Muerte Térmica del Universo hay una futurología posible que es la de los finales fatales.
No sabemos cómo se llega ahí pero se llega.
No se conocen las trayectorias sólo el Destino. La analogía más vulgar es la de lanzar una bolita en un embudo: girará más o menos por sus paredes - y predecir su exacta trayectoria sería complicadísimo - pero más tarde o más temprano caerá al fondo del embudo.
Al final nos vamos a morir, claro.
Al final el Sol se apaga, siquiera en miles de millones de años.
Al final toda estructura colapsa.
Atentos a que el Imperio Romano, el Egipto de los faraónes o la China Imperial se extinguieron como tales tras siglos o milenios de existencia, podemos acá vaticinar la muy antipatriótica y de alta traición predicción de que la Republica Argentina alguna vez no va a existir y que otro esquema político imperará en esta parte de Sudamérica.
Y mucho pero mucho después, atentos a los movimientos de las placas tectónicas, anticipamos que también Sudamerica va a desaparecer.
Inclusive alguna vez va a desaparecer el peronismo.
Pero ese sistema futurológico es un poco como tramposo. "Todos tenemos que partir alguna vez", frase dilecta en los velorios, no nos salva ni previene de todas las aventuras vitales que nos esperan mañana. O dentro de un rato. La jefa de contabilidad sale del velorio del ex-jefe y vuelve a la oficina y siente en su espalda la mirada del compañero del escritorio de atrás que, ya se le ha medio insinuado, quiere tener algo con ella. A ella no le cae mal pero no sabe si ser infiel a su esposo y todo lo que eso implica y arriesga. Que nos vamos a morir o se va a apagar el Sol no la libran de esa disyuntiva vital.
Nuestra escala de existencia, nuestra escala de tiempo, nuestra escala vital está dado por ese recorrido que no nos resulta indiferente hasta llegar al previsible fondo del presente embudo. No nos da lo mismo si el camino va para la izquierda o la derecha aunque vaya a terminar ya sabemos donde. Entonces la futurología de Clausius tampoco es futurología.

viernes 5 de febrero de 2010

la historia es improbable

La historia es improbable, dijo Esteban S., lo cual quiere decir que todo lo que pasó no era lo que más probablemente iba a pasar y de paso que la futurología es cuento. Por eso todas las proyecciones fallan en un intervalo de tiempo suficientemente grande. Se proyecta la media y lo que ocurre es alguna oscilación hacia los extremos. Y luego cambia el sistema y ni la media histórica es la media (véase, sino, el famoso cambio climático).
En una isla desierta dos náufragos luchan por el único pollo que descubren en la fronda. Uno de ellos apalea al otro, se denomina rey y se come todo el pollo. El otro se considera esclavo y sufre hambre. Mañana el INDEC dirá. "consumo promedio de pollo en la Isla: medio pollo por persona"

martes 2 de febrero de 2010

lo que hizo Clausius


Fue Luis XVIII el que envió al Maestro, Carnot, a estudiar la revolución industrial de los ingleses y ahí Carnot se dió cuenta de lo que estaba detrás de la común creencia entre los calderistas acerca de que siempre convenía tener más caliente el horno para producir más potencia.
Así fue que escribió sus "Reflexiones sobre la potencia motriz del fuego y sobre las máquinas adecuadas para desarrollar esta potencia" que en vida de él no leyó nadie y lo más probable fue que se considerase un fracasado hasta el día de su muerte.
Fue Clausius, un físico alemán, el que décadas después leyó en forma casual el trabajo de Carnot y comprendió su importancia, lo divulgó y siguió trabajando sobre el asunto. Al concepto de entropía lo plasmó Clausius. Eso fue en 1865, y cinco año después dirigía un cuerpo de ambulancias en la Guerra Franco-Prusiana cuando fue herido en batalla, se ganó la Cruz de Hierro y quedó minusválido de por vida.
Y sólo después de ellos vendría Ludwig Boltzmann a decirnos que la entropía era una cuestión de probabilidades.
Cual era la probabilidad de que un rey francés impulsado por los vencedores para borrar el recuerdo de Napoleón enviara a la vencedora Inglaterra a un aristócrata con ínfulas científicas que vería algo que nadie veía y cuyo escrito quedaría dando vueltas hasta que lo leyera muy casualmente un físico alemán y supiera desarrollar la idea antes de que el canciller Bismark lo llamara a combatir en aquella guerra que los prusianos hicieron para aprovecharse de la debilidad francesa que venía desde que oscilaban entre monarquías y repúblicas y eso desde que fue vencido Napoleón cuya derrota, claro, fue la causa de que Luis XVIII llegara al trono.
Diríamos que muy baja. En el medio del desorden las partículas se alinearon un instante para que pudiese descubrirse el principio de que, al final de todo, todo será desorden.

domingo 24 de enero de 2010

vacaciones en piletas no newtonianas



La Sociedad Carnotista hace un muy breve receso. Cuando volvamos a vernos el Mundo será, irreversiblemente, más desordenado que ahora. Hasta pronto!

jueves 21 de enero de 2010

lo ingenieri (IV) un poco de defensa gremial, che

Tomás Bradanovic dijo:

Hay que tener en cuenta que los ingenieros adoran lo complicado, es una deformación profesional.
Cuando comenzó el riego por goteo en estos lares se trataba de carísimos sistemas donde computadores (hablo de los 80s) dosificaban cuidadosamente las mezclas de agua, insecticida y fertiizantes.
El sistema tuvo que llegar a manos de los campesinos que se olvidaron de los computadores (fumigando y fertilizando a mano) y de las costosas piscinas de concreto (hacían un hoyo en el suelo para acumular agua y lo forraban con PVC). El antes carísimo sistema se convirtió en una "piscina australiana", una pequeña bomba y largas mangueras con agujeritos. Problema solucionado por dos pesos cincuenta


Esta es una parte muy interesante de la cosa, cuando la tecnología pasa a ser cultura laboral o cultura a secas. Y en una etapa posterior, ya de industria madura cuando no decadente, llega a ser mitología. Por esos devenires laborales sudamericanos Ulschmidt pasó años de su juventud en la industria azucarera - ya hemos fastidiado con estos anécdotas - en algún ingenio azucarero del Nordeste, cual oxidada catedral de la Revolución Industrial.
Los tipos ahí, con cultura obrero-sindical ya arraigada, acostumbraban dar a entender a todo ingresante portador de título universitario que ahí todo había sido hecho por personas prácticas. No obstante mis visitas por la Oficina Técnica me enfrentaron con viejos planos firmados por unos tales "Van der no-se-cuanto", bastaba soplar el polvo de las placas de bronce de los viejos equipos para leer "Lousiana" y en una visita a la biblioteca popular del pueblo apodereme de un Anuario, el tipo de textos que se encarga a las directoras de escuela con motivo del Primer Centenario de Nuestra Localidad y dí con fotos sepias de un caballero retacón, moreno, saco blanco y habano, bien atiladado fotografiándose al lado de los capitalistas del momento junto al epígrafe "El señor tal-y-tal, de Cuba, afamado experto.... contratado por los señores tales-y-tales para formar los cuadros que iniciarán la primer zafra...".
Así que en algún descanso luego, en alguna ronda de mate con el personal, les solté que aquella factoría donde pasaban sus vidas fue "dibujada por holandeses, equipada con fierros norteamericanos y todo lo que ustedes creen saber de azúcar se los enseñó a sus abuelitos un cubano". Risotadas, incredulidad y la recomendación de que no lea tanto. Los tipos estaban sinceramente convencidos de que una transferencia tecnológica de ochenta años atrás, mayormente efectuada por extranjeros, nunca había ocurrido y que todo era ancestral legado de su propia aldea.
Un par de siglos más así y llegamos a esos astrónomos de la Corte China que se saben el movimiento de los astros pero ya olvidaron los fundamentos físico-matemáticos de sus predecesores. O a Brunelleschi, encargado por los Médicis para construir el Domo de la Catedral de Florencia, divagando por viejas ruinas romanas tratando de entender los secretos de una ingeniería ya olvidada.

martes 19 de enero de 2010

Los ingenieri (III)



Pongamos que, con la valiosa ayuda de carnotistas ariqueños, el Licenciado Lagger analizó profundamente la cuestión de las energías alternativas en los hogares.
La razón de porqué no avanzan más rápido.
Está el asunto de que es una causa noble, digna de ricos con conciencia ecológica, pero que no moviliza al individuo promedio preocupado por levantar su casa.
Está el hecho de que sus instalaciones suelen ser onerosas. Es posible que luego ahorremos inclusive dinero, pero colocar un molinete aerogenerador de electricidad conectado a un sistema de baterías, todo en fase experimental, por un hipotético ahorro futuro en la factura de luz, no moviliza.
Esta el hecho de son sistemas adicionales, agregados y hasta conflictivos con los básicos. No queremos complicarnos la vida, queremos llegar a casa apretar un botón y que la cosa funciona. Si algo se rompe, llamar a José el de la otra esquina y que arregle rápido y no tan caro y no a Eco-Solar-System que cuando tecleamos su número nos enteramos que ya se fundió y en su lugar hay una tintorería.
Y está el hecho de que muchos de estos sistemas son suplementarios - funcionan si hay viento, si hay sol, etc... - y lo mismo hay que tener los sistemas clásicos por si no cubren la demanda. Doble instalación en casi todo.
Entonces Lagger y su asociados pergeñan que antes que una tecnología hay que combinar un paquete que anule estos inconvenientes.
Toman, por ejemplo, los calefones o termotanques solares, adminículos mucho mas simples que las pantallas fotovoltaicas. En cualquier clima medio o cálido la mayoría de los días pueden calentar el agua corriente de temperatura ambiente a unos 40 o 55 grados. Algunos más. Sólo por exposición al sol. No son complejos ni tan caros pero claro, hay que tener un sistema final de calentamiento de agua porque a veces la queremos más caliente o porque el termosolar no da abasto. Hay que tener calefón o termotanque a gas o eléctrico, lo mismo.
Tomemos, por otro lado, que lo eléctrico va predominando en los hogares. El gas se va retirando y queda sólo para producir calor masivo: cocina, calefacción y agua caliente. Pero últimamente, en los climas medios y cálidos, los aire acondicionado doble propósito, con su muy eficiente bomba de calor, vienen sustituyendo mucho a las estufas.
Tenemos que las cocinas eléctricas no son muy comunes. Su consumo es más caro. Los calefones eléctricos pueden incluso ser más baratos que los de gas, pero su consumo más caro.
Ahora bien si tenemos un sistema de precalentamiento solar del agua, a costo casi cero, el consumo de gas podría minimizarse de tal grado que uno podría ya sustituir todo por electricidad.
Dijimos que los artefactos electricos no serían mucho más caros que los de gas. Y si no se va a usar gas - supongamos que no sustituímos gas natural sino envasado, el más caro y engorroso - no necesitamos la casita de las garrafas, las válvulas de paso, las cañerías embutidas en la pared. Tremendo ahorro y complicación. Con eso pagaríamos tranquilamente el precalentador solar.
Y a la hora de pagar facturas, algo más de luz pero cero de gas y dice Lagger que en total saldrá menos.
No hay mayor inversión inicial, no hay mayor gasto de operación, no hay más sistemas que mantener (pasamos de electricidad+gas a electricidad+solar), no hay más engorro.
Claro que alguien que tiene los sistemas clásicos no va romper paredes para cambiarlo por esto. Hay que ensayarlo en viviendas nuevas, de cero, a ver si el sistema electro-solar triunfa sobre el electro-gas envasado. Por eso el Licenciado Lagger elevó su propuesta de una casa-quinta en Coronda, al lado del río donde suele pescar, con cien metros cuadrados y piscina y todo un diagrama para montarla exclusivamente como electro-solar y le pidió un Aporte No Retornable al FONTAR a ver si puede demostrar el éxito del nuevo arreglo tecnológico.
Y hasta ahora, nada. Nadie apoya a los visionarios.