
A La India se debe el primer sistema de justicia social del Mundo, mucho antes que Marx: La Reencarnación. Esto habilita su aún vigente sistema de Castas, del digno Brahman al repugnante Intocable. La India sufrió diversas invasiones en la Historia, entre ellas la de las tribus arias del Norte, y el orígen del sistema puede sospecharse en el orígen de las palabras: "intocable" viene de "negro" y en general es la casta de los australoides. Desde luego si uno se porta bien reencarnará en algo superior - y si mal en algo que repta - y así la Rueda de la Vida nos permite ascender a superiores niveles sin necesidad de paritarias, sábado inglés, redistribución del ingreso o retenciones a la soja.
Entre los hindúes el vampiro es - y nos remitimos a "El Rey Vikram y el Vampiro", el célebre texto que tradujo Sir Richard Burton - un demonio secuestrador y homicida pero no un transformador de las Almas. Un peligro externo, un ser de la noche, un mero horror que no interviene en la organización humana. Los vampiros de las sociedades primitivas y feudales son todos parecidos a éste: esconden, probablemente, el temor al contagio de enfermedades terribles - la rabia, mas que nada - y los mitos vampíricos recrudecen en comarcas antes azotadas por la hidrofobia. Es después de Pasteur que el vampiro recategoriza: Drácula, repelente y seductor a la vez, es lo que los victorianos sentían por el sexo, y más entrado el siglo XX se ha dicho que el vampiro que describió Stoker simboliza el sexo oral - una forma de sexo que busca el mero placer, no la reproducción, por tanto pecaminoso - atento a eso de las eróticas mordidas. De hecho el cine porno produjo vampiresas que mordían justo ahí (Vanessa del Río) y un poco más acá lo que transmite el Vampiro es la desviación sexual, la homosexualidad, y hemos visto películas de vampiras-con-vampiras y vampiros-con-vampiros hechas en Hollywood, muchas ya.
Pero hete aquí que un precursor - Romero, directo de cine americano - acierta ya hace décadas con la nueva reasignación de los vampiros. Filma "La Noche de los Muertos Vivos", película hoy de culto, donde una extraña emanación gaseosa revive los cadáveres de los cementerios que se arrastran tratando de devorar a los vivos - que al morir así resurgirán a su vez como muertos vivos, hasta poblar el mundo. No son ya poderosos y malefícos, no tienen inteligencia y desde luego no son nada sexys. No tiene ni conciencia de lo que hacen, son torpes y lentos - cualquier vivo puede derribar varios de ellos a trompadas, o correr y dejarlos atrás - pero te agobian con su número y su hambre tozudo. Lo único que queda a los humanos es aislarse de esa plebe y fumigarla cuanto puedan. En la sociedad opulenta, dejo dicho Galbraith, la diferencia no está entre ser de clase media o de clase-media alta (todos viven bien, todos comen, todos tiene mejor atención médica de la que tenía Catalina de Rusia y cuando viajan en tren tiene mejor amortiguación de la que la Zarina tenía en su carruaje) no, el signo de los tiempos es pertenecer. Estar. Ser. El terror es el terror del gerente al que despiden y se descubre cuarentón sin posibilidades laborales alguna. De ser a no ser sin paradas.
Los otros son los de las periferias urbanas, los que saltan el muro para entrar a Texas, los negros de los botes que si filtran en Europa. Ser contaminado por esa masa es dejar de ser.
7 comentarios:
No importa, porque cuando cumpla 70 años (en 40 años a partir de ahora), estadísticamente voy a hablar chino y ser hijo único.
lo interesante será la metamorfosis !!
Can't wait to see it, como dicen por este pago donde estoy ahora.
En este lado del mundo, dejarán de ser los que el domingo no hagan fuerza por Huracán. Luego, a su respectivo turno, reencarnarán en negros cuervos. Que así sea.
Ulschmidt, usted es brillante.
clap U clap
ayj
epa, no es para tanto !
René: pronto lo veremos...
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